Malditos los mezquinos que juegan sin poesía,
los que pegan, los que envidian,
los que rompen y lastiman.
Bendito sea el orgullo con que entramos a la cancha,
el potrero y la pelota no se manchan.
La TV que repite la gambeta,
inflar las redes de los otros, inflar el pecho de los nuestros.
Merecer la camiseta!
Y BENDITO ESE MOMENTO QUE NOS REGALA EL FÚTBOL.
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